¡Ñau!
Un día después de almorzar, como de costumbre,
salí con los chicos de la oficina a dar una vuelta, so pretexto de estirar las
piernas y tomar un poco de aire. Estábamos ya de regreso a la oficina y noté a
la distancia a un joven que era evidentemente homosexual. No hay mucho que
explicar, te das cuenta como cuando te das cuenta que alguien es alto, bajo,
gordo, flaco, negro, chino, gringo, etc. Esta persona estaba con un grupo de
amigos, esperando que cambie el semáforo para poder cruzar la calle.
De pronto,
apareció una camioneta a velocidad y por la ventana se escuchó con fuerza ese sonido
característico que en nuestro país usamos para burlarnos de algún homosexual. “¡Ñau!”
en tono burlón fue lo que gritaron desde la ventana del carro, evidentemente
para molestar a esta persona que caminaba tan tranquilamente por la calle.
Entonces me pregunté ¿Cuál es el afán de molestar? ¿Qué gana esta persona al
hacer ese ruido? ¿Por qué molestar a alguien que ni siquiera conoces? ¿Solo por
tener una opción sexual distinta?
Pero lo peor es que me di cuenta que hacer
esto es algo normal en nuestra sociedad ya que nadie se indignó ni levanto su
voz en protesta. La cara de este joven paso de tener una sonrisa dibujada a una
seriedad triste, como haciendo cuentas de qué numero de vez en el día a
recibido alguna burla, ha sido señalado o ha sido víctima de algún tipo de violencia.
Me quedé pensando en todas las personas que apoyan la igualdad y equidad, que
incluso asisten a marchas y publican todo tipo de propagandas a favor de las
personas LGTB y sin embargo cuantas veces dejamos pasar este tipo de conductas
que ocurren en nuestras narices. Sentí lastima por este joven, pero más por los
que estaban dentro del carro, ya que con la ignorancia que los predomina no
solo pueden hacer daño a un homosexual, también pueden hacer daño a un niño, a
una mujer, a un anciano, a cualquier persona que ellos consideren son menos que
ellos mismos por el simple hecho de ser distintos.
Ojalá que algún día esta ignorancia
que nos predomina desaparezca y nos empecemos a tratar como seres humanos que
somos, con puntos de vista distintos, con diferencias, con errores y virtudes,
con defectos… Que esta ignorancia se transforme en respeto y tolerancia y que
el “¡Ñau!” se transforme en “¡Que tengas un lindo día!”

Comentarios
Publicar un comentario