(In) Decisiones para tí (los demás)
Cada día me convenzo más, de que el cielo y el infierno no son esos lugares sobrenaturales de los que nos contaban en el colegio, sino que ellos están presentes en nuestra vida mundana, incluso el mismísimo purgatorio. Sin embargo, me aborda la idea que el premio o el castigo no se basan en nuestras acciones, buenas o malas, sino en las decisiones medibles en misma proporción. Hay decisiones que al tomarlas nos pueden hacer felices o no, e indecisiones que nos pueden matar. Pero finalmente son decisiones nuestras que no deberían de basarse en la lógica común. Luchar contra el tren de la lógica o el raciocinio resulta bastante extenuante para quienes nos negamos a vivir una vida basada en reglas y normas que no funcionan como deberían ya que todas estas fueron hechas por humanos, tan humanos como nosotros. Vivimos en una época tan contaminada de todo que ya ni nuestra mente se salva. Miramos con pena (sin hacer nada, claro) a tortugas, peces, aves y otros terrícolas masacrados por nuestra falta de consideración con la madre naturaleza, pero no vemos el lodo y podredumbre en la que se encuentra nuestra ya convaleciente conciencia. Seguimos pensando que las culturas antiguas que se dedicaban a la cosecha y ganadería, que construían sus casas con piedras y que adoraban al sol y a la tierra eran culturas atrasadas (atrasadas) Remar contra la corriente se vuelve cada vez más difícil y es que nadie quiere vivir y mucho menos morir solo, pero al final te das cuenta que siempre lo has estado, entonces te quedan dos opciones, ser como quieren que seas o ser como quieres ser en realidad, por más que eso te trasforme en un maula a vista de los demás ¿cuánto duraría esa felicidad? Eso es lo de menos creo yo, ya que la felicidad, como el amor, la salud y el dinero son cosas que vienen y van y solo debemos de aprovechar el momento y disfrutarlo antes que se acaben, como la leche, el pan y el gas.
Complicado el pensamiento humando, siempre en búsqueda del redentor que nos brinde esa paz y regocijo del descanso eterno, que nos deje su hombro para depositar nuestras lágrimas y que se lleve nuestros problemas en un saco cual ladrón y que hará que vivamos sin necesidad de nada más que de los unos con otros y viviremos todos alegres, tocando guitarra al lado de un león (yo también leía el atalaya de niño cuando estaba aburrido) Pero vamos, seamos realistas ¿Qué decisiones podemos tomar hoy para cambiar nuestro rumbo? ¿para hallarnos? Difícil cuestión, sin embargo, estoy casi seguro, y prefiero no decírselo a nadie porque al instante me va a contradecir, que lo esencial el justamente conocer tu esencia y hacer lo que te gusta hacer. Sueño siempre con un mundo feliz en donde mis compatriotas estudien para crecer espiritual y moralmente y no para conseguir un trabajo o ganar dinero, o salir con amigos y que los temas de conversación no sean siempre futbol y culos, o lo que me hace sonreír entre sueños, soñar con una prosperidad basada en el respeto y tolerancia… pero… todo apunta a que nuestra realidad ya prácticamente está escrita en piedra y solo queda esperar a nuestros vecinos de otros planetas encuentren nuestros restos fósiles y nos etiqueten como una especie primitiva.
Al final la decisión es de cada uno, ya lo dijo Sócrates antes de tomar el veneno “Haz lo que quieras, pues hagas lo que hagas, te arrepentirás”

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