La nueva asistente
"Justo hoy" pensaba mientras preparaba el reporte mensual el cual su jefe quería revisar esta vez, "llevo 2 años haciendo este reporte, siempre se lo mando y nunca lo lee y justo hoy que tengo que salir temprano se le ocurre revisarlo" Seguía renegando mientras tipiaba importes, nombres, cruzaba datos, buscarv, etc. Sabía que hacer un reporte importante estando apurado era una mala idea. Al fin terminó, redactó el correo lo más rápido posible, adjuntar archivo y enviar. Raudamente tomó su mochila, caminó hacia la oficina de su jefe y tras dar un par de suaves golpes a la puerta, se asomó "Charly, te mandé el reporte" "Excelente, ya mañana lo reviso porque tengo que salir" "Ok, yo ya me estoy yendo a mis clases, nos vemos mañana"
Cerró la puerta y mientras
apuraba el paso solo atinó a murmurar "chesumadre" Caminaba rapidísimo
pues sabía que estaba con la hora y aunque el instituto de ingles no estaba
lejos, el tráfico limeño a las 6 de la tarde es sin dudas el peor del mundo. Cada
vez que salía del edificio sentía una especie de dejavú que se venía repitiendo
hacía 5 años. Después de correr hacia la estación del Metropolitano, un par de
empujones, un viaje caluroso pero rápido y una breve carrera en taxi por fin
llegó a sus clases de inglés. Detestaba estar en un nivel avanzado en donde el
resto de los alumnos no podían pronunciar bien una sola palabra o conjugar un
solo verbo, pero luego se concentraba, si bien a él le gustaba aprender lo que
en verdad quería era el certificado ya que hablar inglés le iba a abrir más puertas
en el trabajo.
Al fin ya en casa y después de comer
algo por fin pudo recostarse en su cama y ver algo de televisión mientras que poco
a poco se quedaba dormido. Son las 6 de la mañana y los noticieros ya hablaban
de la corrupción en el gobierno. Parecería que la palabra corrupción era el
arrancador de su vida, de sus días, esta palabra lo hacían levantarse, asearse,
desayunar y salir de nuevo al trabajo. En las mañanas se sentía muy seguro de sí
mismo, su ropa impecable relucía en su cuerpo esbelto y caminaba muy erguido,
todo lo contrario que en las tardes. Una vez más reconoció a Ursula en el
Metropolitano, quien fue su enamorada a los 16 años, justamente 16 años atrás.
Ya había revisado todas sus redes y ya sabía que estaba casada y con un hijo,
lo que nunca entendió era porque nunca lo saludaba, habían pasado muchos años,
sí, pero si él la había reconocido ¿porque ella no a él? "Quizá no quiere
saludarme simplemente, total, a mí tampoco me gusta que interrumpan la
tranquilidad de mi viaje al trabajo y mucho menos la música que escucho. Aunque
realmente fue una relación muy fugaz, ni siquiera sabía si llamarla relación,
es decir ¿Qué clase de relación amorosa pueden tener dos niños de 16 años?
Nada, todo es química, hormonas y eso, nada más. Además, me dejó por un tipo
mayor que yo, sufrí mucho, ni siquiera sé porque quiero que me salude" Sus
pensamientos lo invadían y divagaba tanto que ni siquiera se daba cuenta que ya
estaba nuevamente en la entrada del edificio, recién ahí dejaba de pensar y
viendo la puerta con mirada derrotada, daba un respiro profundo y entraba.
El ascensor repleto de gente, nadie
habla y paraba en cada uno de los 20 pisos, al fin en su piso entró directo a
su módulo y ni bien se sienta su jefe lo llama a su anexo "vente un
toque" "voy"
Ya sabía que le iba a pedir que
le explique cómo leer el reporte y le iba a pedir un par de cambios, ya conocía
a su jefe desde hacía un par de años y siempre le hacía lo mismo. Efectivamente
la reunión duró 5 minutos y anotó los cambios que necesitaba. Ya en su
escritorio, ahora sí dispuesto a empezar con su día y "Hola Daniel, te
presento a Carla, la nueva asistente de mi área"
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